Boletín del 1 de octubre: la IA que no llega a la asignatura, un profesorado puntuado por algoritmos y Gemini Notebook
Los datos de Canvas muestran que la IA apenas llega al aula virtual, una empresa puntúa a sus formadores con IA y NotebookLM pasa a llamarse Gemini Notebook.
Esta semana miramos la IA desde el lado de las instituciones. Unos datos de Canvas muestran lo poco que la IA ha entrado en el aula virtual. Una empresa británica usa la IA para puntuar a su profesorado. Y Google ha cambiado el nombre de una de las herramientas más usadas en la universidad, algo que conviene saber antes de recomendarla a los estudiantes.
La IA que se contrata pero no llega a la asignatura
Instructure, la empresa propietaria de Canvas, ha publicado por primera vez qué herramientas externas conecta la universidad estadounidense a su plataforma. El análisis cubre a 19,5 millones de usuarios entre septiembre de 2025 y abril de 2026. Las más usadas son McGraw Hill, Watermark, Zoom, Kaltura y Panopto, todas por encima de los ocho millones de usuarios. La primera herramienta de IA, Google Gemini, no entra entre las cien primeras. Llega a 87.788 usuarios en 211 instituciones.
El dato contradice el relato de una universidad ya transformada por la IA. Las instituciones firman licencias para todo el campus, pero casi no llevan esa IA al espacio donde vive la asignatura. La misma empresa aporta otra cifra que ayuda a entenderlo: solo el 11 % del profesorado universitario ha recibido una formación completa en IA.
Conviene leerlo con cuidado. Que una herramienta no esté conectada al aula virtual no significa que nadie la use. Docentes y estudiantes siguen trabajando con asistentes abiertos en otra pestaña del navegador. Ahí está, a nuestro juicio, el problema de fondo: lo que ocurre fuera del aula virtual queda fuera del diseño de la asignatura, de su evaluación y de cualquier política. Además, el informe solo mide Estados Unidos y lo firma una empresa interesada en vender integraciones. Lo tomamos como un indicio serio, no como un diagnóstico cerrado.
Gemini Notebook, el antiguo NotebookLM
Google renombró NotebookLM como Gemini Notebook el 16 de julio. Es la misma herramienta, con la misma dirección web y los mismos cuadernos. Si en tu universidad todavía la llaman NotebookLM, se trata de lo mismo. Según Google, la usan más de 30 millones de personas y 600.000 organizaciones.
Su rasgo principal no cambia: responde solo a partir de las fuentes que se le dan. Esas fuentes pueden ser archivos propios, sitios web, vídeos de YouTube, documentos de Drive, texto copiado e incluso libros. También puede buscarlas en la web con la opción Fast Research. El panel Studio, a la derecha, convierte ese material en nueve formatos: resumen de audio, resumen de vídeo, presentación, mapa mental, informe, tarjetas didácticas, cuestionario, infografía y tabla de datos. La novedad más reciente son los informes interactivos.
Además del cambio de nombre, Google ha anunciado tres novedades:
- Ejecución de código dentro de cada cuaderno, para analizar datos a partir de las propias fuentes. De momento solo en las suscripciones más caras, y en las próximas semanas en el plan Pro.
- Sincronización con la aplicación Gemini: un cuaderno creado en Gemini aparece también en Gemini Notebook.
- Integración anunciada en el Modo IA del buscador de Google, todavía sin fecha.
Usos concretos en la universidad: generar un cuestionario de autoevaluación o unas tarjetas didácticas con las lecturas obligatorias de un tema, pedir al estudiante que interrogue un corpus cerrado de artículos antes de escribir su trabajo, o comprobar si los materiales de la asignatura cubren lo que promete la guía docente.
Dos cautelas. Ceñirse a las fuentes reduce las invenciones, pero no las elimina. La propia herramienta lo advierte al pie de la pantalla, así que cada cita que devuelva debe comprobarse. Y conviene entrar con la cuenta institucional, que en muchas universidades garantiza que los documentos subidos no se usan para entrenar modelos.
Fuentes: Google · Android Authority · NC State University
Los datos de Canvas y el estudio de IESALC que resumimos más abajo señalan el mismo hueco: hay IA en la universidad, pero falta llevarla a la asignatura y gobernarla. Es lo que trabaja el manual La evaluación del aprendizaje en tiempos de la IA, cuyo subtítulo lo resume: rediseñar, integrar y gobernar la evaluación en la Educación Superior.
Ver el manual →Cuando responder a un estudiante cuenta como «digresión»
Multiverse, una empresa británica de formación valorada en unos 1.600 millones de libras, analiza las clases en línea de sus formadores con un sistema de IA llamado Compass. El sistema transcribe cada sesión y la contrasta con una rúbrica de conducta. Marca muletillas, pausas, titubeos y supuestas digresiones. Para cada docente genera un nivel de riesgo, un porcentaje de confianza y comentarios escritos.
Las voces que recoge la prensa son las de los propios formadores. Cuentan que algunas «digresiones» por las que les llamaron la atención eran respuestas a preguntas de sus estudiantes. Describen ansiedad e insomnio, y admiten que ahora piensan más en cómo quedará la transcripción que en responder con naturalidad. Los responsables vieron el panel de resultados en agosto y septiembre. Los formadores no tendrán acceso a sus propios datos hasta octubre. La empresa sostiene que Compass solo ofrece orientación para mejorar y que las decisiones laborales siguen en manos humanas. El sindicato CWU habla de «rendición cognitiva»: el docente pierde confianza y autonomía bajo una vigilancia constante.
¿Por qué debería importarle a la universidad? Porque la tentación de automatizar la observación de la docencia en línea ya existe, y este caso muestra su coste. Una rúbrica que castiga salirse del guion castiga también el momento en que un docente atiende la duda de un estudiante. Y un porcentaje de confianza adjunto a un juicio sobre una clase parece objetivo aunque no lo sea. Conviene una cautela: la información procede de testimonios recogidos por la prensa británica y la empresa discute su interpretación.
Leer la noticia en IBTimes UK →La gobernanza de la IA en las universidades latinoamericanas va muy por detrás de su uso. Una encuesta de UNESCO IESALC a 200 instituciones de 19 países de América Latina y el Caribe encuentra que solo el 26 % tiene una estrategia formal de IA, el 18,5 % tiene políticas para toda la institución, el 8 % dispone de presupuesto propio y el 9 % cuenta con mecanismos formales de evaluación. Valentini (2025), Revista Educación Superior y Sociedad, 37(2). Leer el artículo →
Poca evidencia para tanta compra. Una revisión de la Universidad de Stanford sobre más de 800 trabajos académicos concluye que la investigación sobre cómo la IA ayuda a aprender en la escuela es muy limitada. Los pocos resultados favorables apuntan a herramientas diseñadas con un propósito concreto, más que a asistentes de uso general. La revisión se centra en educación primaria y secundaria, pero la advertencia vale también para las compras universitarias. Leer el reportaje de NPR →
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