Estudios críticos sobre la inteligencia artificial en educación: mapa comentado 2023-2026
Revisión bibliográfica del campo de la Inteligencia Artificial y la Educación (IAEd). Recorre siete ejes críticos con todas las referencias en tablas, desde la economía política del discurso hasta los sistemas agénticos, con nota de cautela para cada estudio.
Edición ampliada. Recorre siete ejes críticos con todas las referencias en tablas, desde la economía política del discurso hasta los sistemas agénticos, con nota de cautela para cada estudio
Disculpas por las tablas que no son accesibles
Un metaanálisis publicado en mayo de 2025 concluyó que ChatGPT mejora el rendimiento académico con un tamaño del efecto de 0,867, una magnitud que en investigación educativa se considera grande. Acumuló más de 540.000 accesos y cerca de 400 citas en menos de un año. El 22 de abril de 2026, la revista lo retractó. El artículo sigue en línea, marcado con el sello correspondiente, y sigue apareciendo en bibliografías escritas antes de la retractación. Ese desfase entre la velocidad con que se produce la evidencia y la velocidad con que se corrige describe con bastante fidelidad el terreno donde trabajamos quienes formamos profesorado universitario.
Qué se ordena aquí y por qué
La lista de referencias fundacionales que muchos manejamos, Selwyn, Williamson, Eynon, Holmes, sigue siendo válida para entender los términos del debate. Se ha quedado corta, en cambio, para responder a las preguntas que llegan hoy a un aula de formación docente. Recorreremos siete ejes de investigación crítica, cada uno con su tabla de estudios, sus hallazgos y las cautelas que conviene tener presentes al citarlos. La cobertura va de 2023, la capa que fija los términos del debate, a mediados de 2026. Al final, una advertencia sobre los límites de la propia posición crítica.

Las tablas usan cuatro columnas idénticas.
Estudio identifica la fuente.
Diseño indica qué tipo de evidencia produce, que es lo que determina cuánto peso soporta.
Hallazgo principal resume el resultado en una línea.
Cautela al citar recoge la limitación que conviene mencionar cuando el estudio se lleve a un claustro, una comisión de calidad o un artículo propio. Esa cuarta columna es la que evita que una cifra impresionante se convierta en argumento de autoridad mal fundado.
Eje 1. Quién escribe el relato y con qué intereses
Desde que Eynon y Young (2021) analizaron cómo la academia, la industria y los organismos de política educativa construyen retóricamente la IA, esta línea de trabajo ha madurado. En 2025, ocho editores históricos de Learning, Media and Technology firmaron un balance de veinte años de investigación crítica en tecnología educativa (Eynon et al., 2025), un texto útil para situar la genealogía del campo ante estudiantes de posgrado. Ese mismo año se celebraron dos encuentros que consolidan la comunidad, las reuniones de Critical Studies of Education and Technology y la Conferencia Europea de Estudios Críticos en Tecnología Educativa en Zúrich.
Interesa señalar un desplazamiento de tono. Selwyn ha pasado del análisis de la adopción a la propuesta de reducción deliberada, con una obra traducida al español como Decrecimiento digital (Selwyn, 2026). La idea de fondo, que redimensionar la presencia tecnológica en las instituciones educativas puede ser una decisión pedagógica legítima y no una derrota, resulta incómoda para el discurso institucional dominante. Coincidimos con el planteamiento en su diagnóstico, aunque conviene matizar que la retirada tecnológica es un lujo asimétrico, mucho más viable en universidades bien financiadas del norte que en instituciones latinoamericanas que llevan una década construyendo su infraestructura digital.
Slimi (2026) ofrece una revisión crítica sistemática de 54 estudios revisados por pares y 6 documentos internacionales de política, publicados entre 2023 y 2025. Su hallazgo más útil para la práctica es la fragmentación normativa, con instituciones que dictan políticas contradictorias en el mismo país y disciplinas que divergen radicalmente en su nivel de preocupación. Quien deba redactar una normativa de centro encontrará ahí un buen mapa de opciones ya ensayadas.
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| Estudio | Diseño | Hallazgo principal | Cautela al citar |
|---|---|---|---|
| Eynon y Young (2021) | Análisis del discurso, tres sectores | La IA se construye retóricamente distinto según quién la nombre | Anterior a la IA generativa, el objeto ha cambiado |
| Selwyn (2024) | Ensayo conceptual | El decrecimiento digital como opción pedagógica legítima | Propuesta normativa, sin contrastación empírica |
| Williamson (2023) | Análisis sociotécnico | La IA educativa como producto de relaciones comerciales y políticas | Marco interpretativo, no aporta datos primarios |
| Eynon et al. (2025) | Editorial colectiva de balance | Genealogía de veinte años de crítica en tecnología educativa | Texto de posicionamiento, útil como mapa y no como evidencia |
| Slimi (2026) | Revisión sistemática, 54 estudios y 6 documentos | Fragmentación normativa e incoherencia entre políticas institucionales | Solo educación superior, ventana 2023-2025 |
| UNESCO (2025) | Antología de 21 contribuciones | Tensión entre escala comercial y prácticas educativas lentas | Compilación de posiciones, sin síntesis de evidencia |
Eje 2. Lo que ocurre mientras el estudiante delega
Aquí está la producción más pertinente para el aula, y también la más discutida. Fan y sus colaboradores (2025) acuñaron la expresión pereza metacognitiva en un estudio experimental publicado en British Journal of Educational Technology, comparando el trabajo de escritura con apoyo de ChatGPT, con expertos humanos, con herramientas de analítica y sin apoyo alguno. Su observación no se refiere tanto al descenso del rendimiento inmediato, que puede incluso mejorar, como al abandono progresivo de los procesos de autorregulación, la fijación de metas, la supervisión del error y la reflexión estratégica.
El trabajo con mayor solidez metodológica es el de Bastani y su equipo (2025), publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences tras circular año y medio como documento de trabajo. Con cerca de mil estudiantes de secundaria turcos y asignación aleatoria, encontraron que el acceso a un GPT-4 sin restricciones mejoraba el desempeño durante la práctica y lo empeoraba un 17 % cuando se retiraba la herramienta, en comparación con quienes nunca la tuvieron. La versión con salvaguardas pedagógicas, que retenía la respuesta directa y guiaba el proceso, evitó ese deterioro. La lectura para el diseño docente es directa, la arquitectura de la interacción pesa más que la herramienta.
Cautela de uso
El estudio de electroencefalografía del MIT Media Lab (Kosmyna et al., 2025), muy citado en prensa como prueba de la deuda cognitiva, seguía siendo preimpresión sin revisión por pares a mediados de 2026. Stanković y su equipo (2026) publicaron un comentario que cuestiona el tamaño muestral, la reproducibilidad del análisis y varios aspectos del tratamiento de la señal. Si se cita, conviene citar ambos.
La evidencia más contundente de atrofia competencial no procede de la investigación educativa. Diecinueve endoscopistas experimentados, cada uno con más de dos mil colonoscopias previas, pasaron de detectar adenomas en el 28,4 % de las exploraciones a hacerlo en el 22,4 % cuando volvían a trabajar sin asistencia algorítmica tras haberla incorporado a su rutina (Budzyń et al., 2025). Seis puntos perdidos en profesionales con décadas de práctica. Berzin y Topol (2025) construyeron sobre ese resultado una distinción que la pedagogía haría bien en adoptar, la pérdida de una competencia ya adquirida, la adquisición defectuosa por incorporar errores del sistema, y el caso que más debería inquietarnos en formación inicial, no llegar nunca a adquirirla porque la máquina la cubrió desde el principio.
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| Estudio | Diseño | Hallazgo principal | Cautela al citar |
|---|---|---|---|
| Bastani et al. (2025) | Experimento aleatorizado, cerca de 1.000 estudiantes | Caída del 17 % al retirar el acceso sin salvaguardas | Secundaria turca, matemáticas, transferencia a educación superior no verificada |
| Fan et al. (2025) | Experimental con grupos de comparación | Pereza metacognitiva y abandono de la autorregulación | Tarea única de escritura, duración corta |
| Kosmyna et al. (2025) | Electroencefalografía, 54 participantes | Menor conectividad neural en el grupo con modelo de lenguaje | Preimpresión sin revisión por pares, con comentario crítico publicado |
| Budzyń et al. (2025) | Observacional multicéntrico, más de 23.000 procedimientos | Caída de 6 puntos en detección tras exposición rutinaria a la IA | Contexto clínico, no educativo, diseño observacional sin aleatorización |
| Berzin y Topol (2025) | Comentario en revista médica | Distingue pérdida, adquisición defectuosa y no adquisición de competencia | Texto de opinión, su valor es conceptual |
| Natali et al. (2025) | Revisión de método mixto | Agenda de investigación sobre desprofesionalización inducida por IA | No verificada en fuente primaria |
| Zhai, Wibowo y Li (2024) | Revisión sistemática | La dependencia excesiva erosiona pensamiento crítico y analítico | Ventana 2017-2023, anterior a los modelos de razonamiento |
| Lee et al. (2025) | Encuesta a profesionales del conocimiento | A mayor confianza en el sistema, menor verificación del resultado | Autoinforme, población laboral y no estudiantil |
| Klarin et al. (2024) | Correlacional con adolescentes | Quienes tienen más dificultades ejecutivas ven la IA como más útil | Dirección causal sin establecer |
Eje 3. La evaluación, donde el sistema cruje
Si hay un estudio que el profesorado hispanohablante debería conocer de este ciclo, es el de Chirikov, Smirnov y Kizilcec (2026), publicado en Science. Con 95.513 estudiantes de veinte universidades públicas de investigación en Estados Unidos y un método de interrogación indirecta diseñado para captar conductas sensibles, estimaron que alrededor de un tercio del estudiantado usaba IA generativa con regularidad en sus trabajos y que un 9 % la había empleado para hacer trampa. La cifra resulta menor que la sugerida por el relato mediático, con una salvedad que sí inquieta, entre quienes usan la herramienta a diario, la tasa sube al 26 %. El uso regular se concentra en Informática, un 62 %, Matemáticas, un 53 %, y Empresariales, un 51 %.(Lo siento por no nombrar en el manual de "La evaluación del aprendizaje en tiempos de la IA". Es muy reciente y no entro en el corte y problemas de paywall).
Los autores extraen una consecuencia que compartimos, la validez de la evaluación está comprometida antes que la integridad, y eso afecta a la credibilidad de las titulaciones. Corbin, Dawson y Liu (2025) lo formularon con una expresión difícil de olvidar, hablar sale barato, para argumentar que sin cambios estructurales en el diseño de la evaluación las declaraciones institucionales sobre uso responsable son ornamento. La bibliografía australiana sobre reforma evaluativa, con Bearman, Dawson y Boud como referencias recurrentes, sigue siendo la más productiva del campo.
Un asunto exige mención aparte porque nos afecta de manera directa. Liang y sus colaboradores (2023) sometieron siete detectores comerciales de texto generado a dos corpus escritos por humanos y encontraron que clasificaban erróneamente como artificiales más de la mitad de los ensayos de hablantes no nativos de inglés, mientras acertaban en más del 90 % con los ensayos de estudiantes estadounidenses de octavo grado. Cualquier universidad hispanohablante que aplique estos detectores a alumnado que escribe en inglés está usando una herramienta con sesgo documentado desde hace tres años.
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| Estudio | Diseño | Hallazgo principal | Cautela al citar |
|---|---|---|---|
| Chirikov et al. (2026) | Encuesta, 95.513 estudiantes | 9 % de uso fraudulento, 26 % entre usuarios diarios | Datos recogidos en el curso 2023-2024, anteriores a los modelos actuales |
| Corbin, Dawson y Liu (2025) | Ensayo argumentativo con base empírica | Sin cambio estructural, las políticas de uso responsable son ornamento | Contexto australiano, marco institucional distinto al europeo |
| Liang et al. (2023) | Evaluación de siete detectores comerciales | Más de la mitad de los textos de no nativos marcados como artificiales | Ensayos TOEFL, detectores de 2023, algunos ya descontinuados |
| Bittle y El-Gayar (2025) | Revisión sistemática y agenda | Panorámica de integridad académica y conducta estudiantil | No verificada en fuente primaria |
| Pallant et al. (2025) | Estudio con estudiantado universitario | El aprendizaje mejora más con uso constructivo que con uso sustitutivo | No verificada en fuente primaria |
Eje 4. El trabajo docente que ningún informe contabiliza
Existe una laguna llamativa en los informes institucionales sobre ahorro de tiempo. Selwyn, Ljungqvist y Sonesson (2025) entrevistaron a docentes de Australia y Suecia y describieron algo que muchos formadores reconocemos, el tiempo desplazado. La corrección de resultados deficientes, la reorganización de la secuencia didáctica para acomodar la herramienta y la supervisión de lo que el sistema produce generan trabajo adicional que ninguna métrica de productividad recoge. Los autores descartan explícitamente que se deba a una formulación deficiente de las instrucciones, la explicación fácil a la que suele recurrir la industria.
El argumento tiene un antecedente que merece recuperarse, la tesis de Ruth Schwartz Cowan sobre las tecnologías domésticas que prometían liberar tiempo y acabaron elevando los estándares de exigencia. Aplicada a la docencia universitaria, sugiere una hipótesis verificable, que la IA generativa no reduzca la carga docente sino que eleve las expectativas sobre la cantidad y personalización de la retroalimentación. La evidencia disponible es todavía escasa y cualitativa, aunque converge en esa dirección.
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| Estudio | Diseño | Hallazgo principal | Cautela al citar |
|---|---|---|---|
| Selwyn, Ljungqvist y Sonesson (2025) | Entrevistas, 57 docentes de dos países | La IA desplaza trabajo docente en vez de reducirlo | Muestra cualitativa, contextos nórdico y australiano |
| UNESCO (2024a) | Marco de competencias | 15 competencias docentes en 5 dimensiones, con protección de la agencia profesional | Documento normativo, no evalúa su propia aplicación |
Eje 5. Antes de la universidad, donde la evidencia adelgaza
La revisión sistemática de Martin, Zhuang y Schaefer (2024) analizó 66 estudios sobre IA en K-12 entre 2017 y 2022, y su conclusión de fondo sigue vigente, la investigación se concentra en aplicaciones técnicas y deja sin analizar la equidad, la ética y las diferencias por tramo de edad. Ng y su equipo (2023) revisaron la alfabetización en IA en secundaria y encontraron pedagogías dispersas con evaluación de aprendizajes poco desarrollada. Yim (2024) llevó la crítica a primaria y sostiene que los marcos existentes se diseñaron pensando en secundaria y universidad, con lo que las necesidades pedagógicas de los estudiantes pequeños quedan sin resolver.
En el terreno normativo, el marco AILit elaborado por la OCDE y la Comisión Europea organiza la alfabetización en IA para primaria y secundaria en cuatro dominios y diecinueve competencias, con licencia abierta que permite traducirlo y adaptarlo. Junto a los dos marcos de competencias de UNESCO de 2024, constituye el aparato normativo con el que trabajarán los sistemas educativos de la próxima década, y su presencia en las bibliografías académicas es menor de lo que su influencia justifica.
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| Estudio | Diseño | Hallazgo principal | Cautela al citar |
|---|---|---|---|
| Martin, Zhuang y Schaefer (2024) | Revisión sistemática, 66 estudios | La investigación en K-12 descuida equidad, ética y tramos de edad | Ventana 2017-2022, anterior a la IA generativa masiva |
| Ng et al. (2023) | Revisión de alfabetización en secundaria | Pedagogías dispersas y evaluación poco desarrollada | No verificada en fuente primaria |
| Yim (2024) | Revisión crítica y propuesta de marco | Los marcos de alfabetización ignoran las necesidades de primaria | Propuesta conceptual sin validación empírica |
| OCDE y Comisión Europea (2026) | Marco de competencias con consulta internacional | 4 dominios y 19 competencias para primaria y secundaria | Existen versión de borrador de 2025 y versión final, citar la consultada |
| Common Sense Media (2025) | Encuesta representativa, 1.060 adolescentes | Uso mayoritario de acompañantes conversacionales entre menores | Organización de defensa del consumidor, sin revisión por pares |
Eje 6. Quién queda fuera del beneficio
El eje de equidad es el peor cubierto y el más consecuente. Una revisión de mapeo publicada en Discover Computing (2026) sobre brecha digital e IA generativa en educación superior localizó doce publicaciones empíricas entre enero de 2023 y enero de 2025. Doce, para un fenómeno que afecta a millones de estudiantes en sistemas universitarios muy desiguales. Matjie y sus colaboradores (2026) proponen la noción de brecha de innovación en IA, una desigualdad multidimensional en la capacidad de acceder, gobernar y usar creativamente estos sistemas, más útil que la vieja dicotomía de acceso porque distingue entre tener la herramienta y poder decidir sobre ella.
Hay además una asimetría lingüística que nos afecta directamente y que apenas se documenta. En la conferencia de presentación del informe de la OCDE de 2026 se expuso un metaanálisis que encontraba efectos positivos pequeños en estudios publicados en inglés y en chino, y efectos considerablemente negativos en estudios realizados en otras lenguas. Presentamos el dato con cautela porque procede de una comunicación en congreso y no hemos localizado la publicación revisada por pares. Si se confirma, tendría una consecuencia incómoda para la investigación iberoamericana, buena parte de la evidencia optimista que citamos se generó en las dos lenguas donde estos modelos funcionan mejor.
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| Estudio | Diseño | Hallazgo principal | Cautela al citar |
|---|---|---|---|
| Revisión en *Discover Computing* (2026) | Mapeo sistemático, 12 publicaciones | La evidencia empírica sobre brecha digital e IA generativa es mínima | Autoría no confirmada, ventana hasta enero de 2025 |
| Matjie et al. (2026) | Análisis conceptual con revisión | Brecha de innovación en IA, más allá del acceso a la herramienta | Marco conceptual, sin medición propia |
| Liang et al. (2023) | Evaluación de detectores | El sesgo penaliza a quien escribe en una segunda lengua | Ver cautela del eje 3 |
Eje 7. Los agentes llegan antes que sus estudios
La quinta capa está en formación. Kostopoulos y sus colaboradores (2025) publicaron en IEEE Access una revisión del estado del arte en IA agéntica aplicada a la educación que sirve como punto de partida técnico. La producción de 2026 sobre ecosistemas de agentes en educación superior es abundante en preimpresiones y escasa en estudios empíricos con grupos de comparación. Predominan las propuestas de arquitectura multiagente, los marcos conceptuales y los análisis temáticos de literatura previa.
Esa asimetría debería ordenar nuestras expectativas. Mientras las instituciones anuncian agentes para tutoría, orientación académica y gestión de matrícula, la investigación todavía discute su taxonomía. Quien esté diseñando formación docente sobre agentes tendrá que trabajar con evidencia prestada, la de los sistemas conversacionales, marcando con claridad qué se transfiere y qué no. Nuestra posición es que el salto de la conversación a la delegación de tareas encadenadas modifica la naturaleza del problema pedagógico, porque desplaza la supervisión humana del resultado al proceso, y eso exige competencias evaluativas que apenas estamos empezando a formular.
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| Estudio | Diseño | Hallazgo principal | Cautela al citar |
|---|---|---|---|
| Kostopoulos et al. (2025) | Revisión del estado del arte | Taxonomía y direcciones de la IA agéntica en educación | Identificador digital no confirmado, foco técnico más que pedagógico |
| Producción de 2026 en repositorios | Preimpresiones y propuestas de arquitectura | Fragmentación de herramientas y salto de agente único a multiagente | Sin revisión por pares ni grupos de comparación |
El contrapeso incómodo
Toca ahora una objeción a nuestro propio recorrido. Si alguien lee solo lo anterior, saldrá con la impresión de que la evidencia apunta de manera consistente al deterioro. Los metaanálisis disponibles dicen otra cosa. Deng y su equipo (2024) sintetizaron 62 estudios experimentales en Computers & Education con resultados positivos sobre rendimiento, implicación afectiva y pensamiento de orden superior. Liu, Zuo y Lu (2025) obtuvieron un efecto moderado de 0,577 sobre el logro académico en 37 estudios. Kestin y sus colaboradores (2025) publicaron en Scientific Reports un ensayo aleatorizado con diseño cruzado y 194 estudiantes de física en el que un tutor basado en modelos de lenguaje, construido con los mismos criterios pedagógicos que la clase presencial, produjo más aprendizaje en menos tiempo que el aula de aprendizaje activo.
¿Cómo se sostienen a la vez la caída del 17 % de Bastani y el efecto positivo moderado de los metaanálisis? La reconciliación más plausible tiene tres piezas. La primera, la variable medida, casi todos los metaanálisis capturan rendimiento asistido y muy pocos miden lo que queda cuando la herramienta desaparece. La segunda, la duración, los efectos positivos se concentran en intervenciones de cuatro a ocho semanas, un plazo en el que difícilmente se manifiesta una atrofia competencial. La tercera, la calidad del cuerpo de evidencia, la retractación con la que abrimos este texto y las críticas metodológicas cruzadas entre metaanálisis indican un campo con estándares todavía inmaduros.
El informe de la OCDE de 2026 formula el mismo punto con una precisión que conviene retener. Los estudiantes con IA completaban tareas con notablemente más éxito, y su rendimiento medido caía cuando se retiraba la herramienta. Delegar mejora el resultado sin producir aprendizaje, salvo que medie intención pedagógica explícita. Es la distinción que Soderstrom y Bjork (2015) formularon hace una década entre desempeño y aprendizaje, aplicada ahora a un caso donde la brecha entre ambos se ha vuelto medible y grande.
De ahí que la posición defendible sea más modesta que la de cualquiera de los dos bandos. La evidencia disponible sugiere que el diseño de la interacción determina el signo del efecto, y que medimos mal aquello que más nos importa, la competencia autónoma en ausencia de la herramienta.
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| Estudio | Diseño | Hallazgo principal | Cautela al citar |
|---|---|---|---|
| Wang y Fan (2025) | Metaanálisis de 51 estudios | Efecto grande sobre el rendimiento | Retractado en abril de 2026, no citar como evidencia |
| Deng et al. (2024) | Metaanálisis de 62 estudios experimentales | Efectos positivos en rendimiento, afecto y pensamiento superior | Mide rendimiento asistido, no competencia sin la herramienta |
| Liu, Zuo y Lu (2025) | Metaanálisis de 37 estudios | Efecto moderado de 0,577 sobre logro académico | Alta heterogeneidad entre estudios incluidos |
| Kestin et al. (2025) | Ensayo aleatorizado cruzado, 194 estudiantes | El tutor con diseño pedagógico supera al aula de aprendizaje activo | Física universitaria, tutor construido a medida, dos semanas |
| OCDE (2026) | Síntesis de evidencia y política | Más éxito en la tarea, menos rendimiento al retirar la herramienta | Informe institucional, agrega estudios de calidad desigual |
| Soderstrom y Bjork (2015) | Revisión integradora | Desempeño y aprendizaje son cosas distintas y se confunden | Anterior a la IA generativa, su valor es teórico |
El problema de los mapas de huecos
Toca poner en duda el propio género al que pertenece este artículo. Los mapas de cobertura tienen un sesgo estructural, presentan la ausencia de estudios como el problema y la producción de más estudios como la solución. Esa lógica encaja mal con lo que la evidencia acumulada ya nos dice, porque el signo del efecto depende del diseño de la interacción y de la intención pedagógica, no de la cantidad de investigación disponible sobre cada nivel educativo.
Añadamos una incomodidad mayor. Buena parte de la literatura crítica reciente se produce ya con las mismas herramientas que critica, a una velocidad que el sistema de revisión por pares no puede seguir. Las revisiones sistemáticas de 2026 citan preimpresiones de 2026 que citan preimpresiones de 2025, y el mecanismo que debería filtrar todo eso funciona con plazos de dos años. Quienes formamos profesorado deberíamos preguntarnos si multiplicar el mapa no será, en parte, contribuir al problema.
Dónde mirar en español

La producción iberoamericana ha ganado densidad y tiene sus propios nodos. Cobo y Rivera-Vargas (2023) formularon la noción de educación algorítmica y las capacidades que las instituciones necesitan consolidar. El diálogo con Selwyn publicado en Izquierdas (Selwyn, Rivera-Vargas y Herrera-Urízar, 2025) recorre los estudios críticos de educación y tecnología pensando en lectores hispanohablantes, y es probablemente la mejor puerta de entrada disponible en nuestra lengua. La Revista Española de Educación Comparada dedicó su número extraordinario 48 de 2025 a la aceleración de la IA y la industria EdTech global. En el terreno empírico, RIED concentra lo más útil para el aula, con el monográfico de 2025 sobre uso crítico de la IA generativa, donde destaca el trabajo de Romeu Fontanillas y su equipo, y el de 2026 sobre diseño, competencias y evaluación. Para pensamiento crítico, Comunicar publicó a comienzos de 2026 una revisión sistemática con protocolo registrado en PROSPERO que distingue la alfabetización algorítmica y el juicio ético como competencias específicas en entornos mediados por IA.
Sugerencia de secuencia de lectura para un seminario de profesorado
Sesión 1, el discurso y sus intereses. Eynon y Young (2021) más Slimi (2026).
Sesión 2, qué le pasa a quien aprende. Fan et al. (2025) y Bastani et al. (2025), con Kosmyna et al. (2025) y Stanković et al. (2026) leídos en pareja como ejercicio de lectura crítica de evidencia.
Sesión 3, la prueba que viene de fuera. Budzyń et al. (2025) y Berzin y Topol (2025), para discutir qué se transfiere de la formación clínica a la universitaria.
Sesión 4, evaluación. Chirikov et al. (2026), Corbin, Dawson y Liu (2025) y Liang et al. (2023).
Sesión 5, trabajo docente y niveles no universitarios. Selwyn, Ljungqvist y Sonesson (2025) y Martin, Zhuang y Schaefer (2024).
Sesión 6, contrapeso. Deng et al. (2024), Kestin et al. (2025) y el informe de la OCDE, con la pregunta de qué mide cada diseño.
Una tarea pendiente
Volvamos al metaanálisis retractado del principio. Su problema no estuvo en concluir que la IA generativa ayuda, una afirmación que otros trabajos sostienen con datos razonables. Estuvo en que durante once meses funcionó como argumento de autoridad en presentaciones institucionales, planes estratégicos y artículos derivados, sin que nadie con capacidad de decisión hubiera revisado su método. Quienes formamos profesorado tenemos ahí una responsabilidad concreta y poco glamurosa, enseñar a leer la evidencia antes que a usar la herramienta.
¿Qué decidiríamos de otra manera si midiéramos lo que el estudiante sabe hacer cuando le retiramos la herramienta?
Referencias
Bastani, H., Bastani, O., Sungu, A., Ge, H., Kabakcı, Ö., y Mariman, R. (2025). Generative AI without guardrails can harm learning: Evidence from high school mathematics. Proceedings of the National Academy of Sciences, 122(26), e2422633122. https://doi.org/10.1073/pnas.2422633122
Berzin, T. M., y Topol, E. J. (2025). Preserving clinical skills in the age of AI assistance. The Lancet, 406, 1719. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(25)02075-6
Bittle, K., y El-Gayar, O. (2025). Generative AI and academic integrity in higher education: A systematic review and research agenda. Information, 16(4), 296. https://doi.org/10.3390/info16040296
Budzyń, K., Romańczyk, M., Kitala, D., et al. (2025). Endoscopist deskilling risk after exposure to artificial intelligence in colonoscopy: A multicentre, observational study. The Lancet Gastroenterology & Hepatology, 10, 896-903. https://doi.org/10.1016/S2468-1253(25)00133-5
Chirikov, I., Smirnov, I., y Kizilcec, R. F. (2026). Generative AI use and misuse call for assessment reform in higher education. Science, 392(6800), 818-820. https://doi.org/10.1126/science.aec5115
Cobo, C., y Rivera-Vargas, P. (2023). What is "algorithmic education" and why do education institutions need to consolidate new capacities? En C. Cobo y A. Rivas (Eds.), The new digital education policy landscape (pp. 210-225). Routledge.
Common Sense Media. (2025). Talk, trust, and trade-offs: How and why teens use AI companions.
Corbin, T., Dawson, P., y Liu, D. (2025). Talk is cheap: Why structural assessment changes are needed for a time of GenAI. Assessment & Evaluation in Higher Education, 1-11. https://doi.org/10.1080/02602938.2025.2503964
Deng, R., Jiang, M., Yu, X., Lu, Y., y Liu, S. (2024). Does ChatGPT enhance student learning? A systematic review and meta-analysis of experimental studies. Computers & Education, 227, 105224. https://doi.org/10.1016/j.compedu.2024.105224
Eynon, R., Lewin, C., Macgilchrist, F., Oliver, M., Pangrazio, L., Potter, J., Selwyn, N., y Williamson, B. (2025). Looking back and looking forward: Past and present editors on 20 years of critical perspectives in learning, media, and technology. Learning, Media and Technology, 50(2), 103-111. https://doi.org/10.1080/17439884.2025.2512250
Eynon, R., y Young, E. (2021). Methodology, legend, and rhetoric: The constructions of AI by academia, industry, and policy groups for lifelong learning. Science, Technology, & Human Values, 46(1), 166-191. https://doi.org/10.1177/0162243920906475
Fan, Y., Tang, L., Le, H., Shen, K., Tan, S., Zhao, Y., Shen, Y., Li, X., y Gašević, D. (2025). Beware of metacognitive laziness: Effects of generative artificial intelligence on learning motivation, processes, and performance. British Journal of Educational Technology, 56(2), 489-530. https://doi.org/10.1111/bjet.13544
Kestin, G., Miller, K., Klales, A., Milbourne, T., y Ponti, G. (2025). AI tutoring outperforms in-class active learning: An RCT introducing a novel research-based design in an authentic educational setting. Scientific Reports, 15, 17458. https://doi.org/10.1038/s41598-025-97652-6
Klarin, J., Hoff, E., Larsson, A., y Daukantaitė, D. (2024). Adolescents' use and perceived usefulness of generative AI for schoolwork: Exploring their relationships with executive functioning and academic achievement. Frontiers in Artificial Intelligence, 7, 1415782. https://doi.org/10.3389/frai.2024.1415782
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Notas de verificación para los que están trabajando en estos temas de investigación: Comprobadas en fuente editorial las referencias de Bastani, Berzin y Topol, Budzyń, Chirikov, Corbin, Deng, Eynon (2021 y 2025), Fan, Kestin, Klarin, Liang, Liu, Martin, Miao y Holmes, la OCDE, Romeu Fontanillas, Selwyn (2024), Selwyn, Ljungqvist y Sonesson, Slimi, Soderstrom y Bjork, UNESCO, Williamson, Yim y Zhai. Kosmyna et al. y Stanković et al. son preimpresiones sin revisión por pares. Wang y Fan (2025) se incluye porque el artículo se comenta aquí, el aviso de retractación tiene identificador propio (https://doi.org/10.1057/s41599-026-07310-z). Proceden de listados de terceros y no se han verificado en fuente primaria las de Bittle y El-Gayar, Ng y su equipo, Natali y su equipo y Pallant y sus colaboradores. El marco AILit circuló como borrador en mayo de 2025 y en versión final durante 2026, conviene citar la edición consultada. El metaanálisis sobre asimetría lingüística procede de una comunicación en la conferencia de la OCDE de 2026, sin publicación revisada. Te dejo a ti estas tareas.