El agentivismo: una teoría del aprendizaje para la era de la IA

Cuando la IA puede hacer parte de la tarea, un buen resultado ya no prueba que alguien haya aprendido. El agentivismo, la teoría de Yan y Gašević, explica qué tiene que pasar para que la ayuda de la IA se convierta en capacidad propia.

El agentivismo: una teoría del aprendizaje para la era de la IA

Fronteras del aprendizaje · IAforTeachers

Yan y Gašević definen el aprendizaje como crecimiento duradero de la capacidad humana. Proponen cuatro mecanismos encadenados y seis proposiciones que cualquiera puede intentar refutar.

Fernando Santamaría · 18 minutos · Evidencia revisada hasta el 26 de septiembre de 2026

Publicado con revisión por pares · acceso abierto · septiembre de 2026

Artículo original: Agentivism: a learning theory for the age of artificial intelligence. Computers and Education: Artificial Intelligence, 11, 100684. Versión previa en arXiv.

Cuando analizamos esta propuesta por primera vez, era una prepublicación en arXiv. Ya no lo es. El artículo se publicó el 22 de septiembre de 2026 en Computers and Education: Artificial Intelligence, en acceso abierto y con revisión por pares completa. Ese cambio importa. El Agentivism deja de ser una propuesta en el aire y pasa a ser una teoría contrastable con aval editorial, lo que la sitúa en otro nivel dentro del mapa que venimos trazando.

Sus autores son Lixiang Yan, profesor de la Escuela de Educación de la Universidad Tsinghua, y Dragan Gašević, de la Universidad de Hong Kong. La pregunta de la que parten es corta: ¿qué significa aprender cuando la IA puede hacer cada vez más parte de la tarea por nosotros?

El problema que nombran

Las teorías del aprendizaje han cambiado siempre que cambiaron las condiciones de aprender. El conductismo nació buscando relaciones estables entre entorno y conducta. El cognitivismo desplazó la atención hacia la memoria y el procesamiento. El constructivismo situó el aprendizaje en la construcción activa de significado. El conectivismo respondió a un mundo donde saber dependía de navegar redes distribuidas.

La IA generativa y agéntica crean otra condición nueva. No solo cambian el acceso al conocimiento. Cambian la facilidad con la que ese conocimiento se convierte en rendimiento. Y de ahí sale el problema central para cualquier teoría del aprendizaje: el éxito en la tarea ya no puede tomarse como prueba de que alguien ha aprendido.

Una persona puede completar la tarea con ayuda de la IA mientras desarrolla menos comprensión, peor juicio y una capacidad menos transferible. Eso siempre fue posible. La IA lo hace más fácil, más rápido y más normal.

La arquitectura: de la asistencia a la capacidad

El modelo se lee como una tubería. A la izquierda, el rendimiento asistido. A la derecha, la capacidad humana duradera. En medio, cuatro mecanismos que pueden convertir lo primero en lo segundo, o no hacerlo.

Rendimiento asistido La tarea se completa con aportaciones de la persona y del sistema. Es éxito en el momento, y solo eso.
↓
1

Agencia delegada

Cómo se reparte la responsabilidad de ejecutar la tarea entre la persona y la IA.

Describe el reparto
2

Supervisión y verificación epistémicas

Cómo se evalúa lo que la IA aporta: veracidad, pertinencia, suficiencia y ajuste a la tarea.

Proceso de aprendizaje
3

Internalización reconstructiva

Cómo el rendimiento asistido se transforma en conocimiento que la persona sabe explicar y usar sola.

Proceso de aprendizaje
4

Transferencia con apoyo reducido

Hay aprendizaje cuando la persona adapta y rinde con menos dependencia de la IA.

Prueba del aprendizaje
↓
Capacidad humana duradera Lo que permanece más allá de la interacción inmediata, y puede transferirse.

Conviene fijarse en un detalle que el artículo subraya y que muchas lecturas apresuradas pasan por alto. Los cuatro mecanismos no cumplen la misma función. El primero describe cómo se distribuye la influencia. El segundo y el tercero son procesos de aprendizaje. El cuarto es la evidencia de que hubo aprendizaje. Y los autores advierten que la supervisión y la reconstrucción pueden repetirse en ciclos, en lugar de seguir un orden fijo.

Un matiz que evita malentendidos

Reducir el apoyo sirve para comprobar si la capacidad quedó en la persona. No exige independencia de la IA. Cuando seguir usando IA forma parte de la competencia que se busca, la transferencia puede examinarse en tareas nuevas con la IA disponible. Esta precisión desactiva la lectura nostálgica de la teoría, la que la convierte en una defensa del examen sin herramientas.

Qué explican las teorías clásicas y dónde se paran

El artículo no destruye nada. Reordena. Ninguna tradición queda invalidada, todas quedan reubicadas alrededor de un problema que no fueron diseñadas para resolver.

TeoríaPuede explicarSe queda corta en
Conductismo Por qué el uso de IA se vuelve un hábito: hay recompensa inmediata en rapidez, fluidez, señales de corrección y menor esfuerzo. Si ese éxito repetido refleja aprendizaje o dependencia reforzada. Tampoco explica por qué exigir una justificación antes de aceptar el consejo reduce la sobredependencia.
Cognitivismo Cómo la IA altera la carga cognitiva, la memoria, la construcción de esquemas y la descarga de procesos. Cuándo esa descarga sigue siendo productiva y cuándo pasa a sustituir. Y cómo el resultado asistido se convierte en competencia retenida.
Constructivismo Por qué el diálogo, la interpretación y la participación siguen siendo centrales con una IA conversacional. Si la guía generada es epistémicamente fiable. Un sistema puede ocupar el lugar del experto sin cumplir las condiciones que justifican confiar en él.
Conectivismo Por qué aprender depende de redes distribuidas de personas, herramientas y recursos. Qué cambia cuando algunos nodos se vuelven generativos, persuasivos y en parte agénticos, y moldean en tiempo real qué resulta prioritario.

Cuatro cambios de condición

¿Por qué haría falta una teoría nueva? Los autores identifican cuatro transformaciones. Las resumimos en frases cortas, porque su fuerza está en el conjunto.

  • El conocimiento se ha vuelto movilizable. Los buscadores hicieron la información localizable. La IA generativa la vuelve utilizable de inmediato. La variable decisiva ya no es el acceso, sino qué ocurre cuando el conocimiento externo se convierte en rendimiento casi sin demora.
  • La influencia se distribuye de forma dinámica. Partes de la planificación, la redacción, la explicación y la evaluación pueden delegarse a sistemas que responden de manera contingente. La teoría debe explicar, además de la autorregulación, la regulación de la delegación: qué se conserva, qué se cede y qué se recupera después.
  • Rendimiento y aprendizaje se separan. Siempre fue posible aparentar más de lo aprendido. La IA lo escala, lo acelera y lo normaliza en tareas cotidianas.
  • La confianza epistémica pasa al centro. Los modelos reorganizan material cultural acumulado y reflejan sus patrones dominantes y sus ausencias. Calibrar la confianza deja de ser periférico y pasa a formar parte del mecanismo por el que la capacidad se fortalece o se vacía.

Seis proposiciones que se pueden refutar

Como teoría de rango medio, el Agentivism se compromete con predicciones. Esta es la parte que más valoramos, porque distingue una teoría en construcción de una etiqueta bien puesta.

P1

Responsabilidad preservada. El aprendizaje será mayor cuando el apoyo deje en la persona el planteamiento del problema, los criterios y la justificación, que cuando lo colapse todo en la entrega directa de una respuesta.

P2

La verificación mejora la transferencia. Los diseños que exigen comparar fuentes, comprobar evidencias o justificar la aceptación mejorarán la transferencia diferida, aunque resulten menos cómodos.

P3

Reelaborar predice retención. Quienes reexpliquen, revisen o transformen de verdad el material generado retendrán más que quienes se limiten a aceptar o editar por encima.

P4

El rendimiento no es aprendizaje. El rendimiento asistido inmediato correlacionará débilmente con el desempeño independiente posterior cuando la supervisión y la reconstrucción sean mínimas.

P5

El proceso predice mejor que el producto. Las trayectorias de instrucciones, las secuencias de revisión, las comprobaciones y la calidad de las explicaciones predecirán el aprendizaje mejor que la calidad del artefacto final por sí sola.

P6

Riesgo de dependencia sin esfuerzo. La delegación repetida y sin exigencia, no seguida de reconstrucción, empeorará la calibración de la propia competencia y aumentará la dependencia, aunque suba la productividad a corto plazo.

Lo que más nos convence: la tabla de refutación

El artículo publicado incorpora algo poco frecuente. Junto a cada proposición, los autores especifican qué evidencia la dejaría en mal lugar. No se limitan a decir cómo comprobar que tienen razón. Dicen cómo demostrar que se equivocan.

Prop.Prueba posibleEvidencia que la desmentiría
P1Comparar condiciones que preservan o delegan el planteamiento, los criterios y la justificación, y medir comprensión o transferencia posterior.Que una delegación más amplia produzca capacidad retenida igual o mayor, con la misma oportunidad de aprender.
P2Exigir comprobación de fuentes, comparación o justificación antes de aceptar, y comparar con una condición centrada en la fluidez.Que la supervisión verificada no aporte ninguna ventaja en la transferencia posterior.
P3Codificar la explicación, revisión o transformación de la salida y relacionar su profundidad con la comprensión posterior.Que la reconstrucción no guarde relación con la capacidad retenida una vez consideradas las variables relevantes.
P4Comparar la asociación entre rendimiento asistido y desempeño con apoyo reducido en una prueba diferida, según el nivel de supervisión.Que la asociación sea igual de fuerte cuando la supervisión y la reconstrucción son mínimas.
P5Comparar trazas de proceso frente a calidad del producto como predictores del aprendizaje posterior.Que la calidad del producto prediga igual o mejor que la evidencia de proceso.
P6Seguir delegación, reconstrucción, calibración y dependencia a lo largo de tareas repetidas.Que la delegación sostenida y sin reconstrucción no anticipe peor calibración ni mayor dependencia con el tiempo.

Consecuencias para la investigación

Hay una implicación inmediata y muy concreta. Los estudios sobre aprendizaje con IA deberían dejar de tratar el uso de IA como una condición única de tratamiento. Dar respuestas, ofrecer pistas, criticar borradores, recuperar evidencias o sostener un razonamiento paso a paso no son variantes de implementación. Son arreglos distintos, que cambian el alcance de la delegación y la probabilidad de que alguien reconstruya lo recibido.

Dicho de otro modo: comparar grupo con IA y grupo sin IA ha dejado de ser informativo. Lo que hay que medir es el proceso.

Consecuencias para la enseñanza y la evaluación

Aquí aparece el principio que consideramos más útil de todo el artículo, y que no estaba con esta claridad en la versión previa. El valor educativo de delegar depende de la relación entre la función que se delega y la capacidad que la actividad pretende desarrollar.

Una misma forma de delegación puede apoyar el aprendizaje en una actividad y arruinarlo en otra. Todo depende de si la IA está haciendo justo aquello que la persona tenía que aprender a hacer.

De ahí se sigue una orientación sencilla para el diseño. No se trata de eliminar la ayuda. Se trata de que la ayuda no sustituya el papel de la persona como autora, evaluadora y explicadora. En escritura, en indagación y en resolución de problemas, el criterio es el mismo.

Para la evaluación, la consecuencia es que el producto final resulta cada vez menos suficiente. Una evaluación válida necesita evidencia del proceso: patrones de revisión, justificación, comprobación de fuentes y aquello que la persona puede reproducir o adaptar después con menos ayuda. Los autores añaden una precisión que conviene retener: las trazas importan como forma de recuperar la distinción entre rendimiento asistido y capacidad duradera, no como vigilancia.

Lo que los autores reconocen que falta

La sección de límites es franca, y eso da confianza. Señalan tres frentes abiertos.

La operacionalización. Los cuatro constructos son distintos en el plano teórico, pero ningún método único los capturará bien. Harán falta trazas, análisis del discurso, medidas diferidas y diseños mixtos. Sin mejores modelos de medida, la teoría corre el riesgo de quedarse en un vocabulario persuasivo.

La variación entre contextos. Lo que cuenta como delegación productiva en escritura novel puede no valer en programación avanzada, en indagación científica o en decisión profesional. Y quienes parten de distinto conocimiento previo no se benefician igual del mismo arreglo.

La escala temporal. Este es el punto más serio, y los autores lo admiten. Casi toda la evidencia disponible viene de tareas cortas. Su predicción más fuerte, la P6, sigue siendo más plausible que establecida. Solo la investigación longitudinal podrá confirmarla.

La pregunta que deja abierta

La formulan casi al final, y merece retenerse. La cuestión temporal es crucial porque lo que preocupa al Agentivism no es si la IA ayuda ahora, sino qué tipo de aprendices produce, poco a poco, la interacción prolongada con ella.

Qué añade a nuestro marco

La cercanía con el marco ADHIA es evidente y la declaramos sin rodeos. Ambas construcciones beben de la misma evidencia y de fuentes compartidas. Hay convergencia casi literal en el control epistémico, en la apropiación reconstructiva y en la transferencia con apoyo reducido.

La diferencia principal sigue estando en el perímetro. El Agentivism es, por decisión de sus autores, una teoría centrada en la persona que aprende. El diseño pedagógico, la evaluación, la gobernanza y la inclusión aparecen como condiciones que moldean los procesos, no como parte de la teoría. Nosotros las mantenemos dentro del marco, en la séptima dimensión, porque consideramos que la responsabilidad y la equidad no son contexto sino sustancia.

Dicho esto, la versión publicada ha reducido esa distancia. Incorpora la diversidad epistémica como problema de aprendizaje y no solo de justicia. Y advierte que apoyarse una y otra vez en los mismos sistemas puede estrechar las fuentes, los encuadres y las preguntas que alguien llega a encontrar.

El Agentivism es hoy la propuesta más disciplinada de toda la frontera teórica. Nombra el problema con precisión. Se apoya en evidencia experimental identificable. Y se expone a la refutación con proposiciones concretas y con una tabla que explica cómo desmentirlas.

Su pregunta final es la que debería presidir cualquier rediseño de asignatura en educación superior. No qué puede producir alguien con la IA delante. Sino qué podrá explicar, adaptar y transferir después, con menos.

Referencias

Bandura, A. (2001). Social cognitive theory: An agentic perspective. Annual Review of Psychology, 52, 1–26. https://doi.org/10.1146/annurev.psych.52.1.1

Bastani, H., Bastani, O., Sungu, A., Ge, H., Kabakcı, Ö., y Mariman, R. (2025). Generative AI without guardrails can harm learning: Evidence from high school mathematics. Proceedings of the National Academy of Sciences, 122(26), e2422633122. https://doi.org/10.1073/pnas.2422633122

Bučinca, Z., Malaya, M., y Gajos, K. Z. (2021). To trust or to think: Cognitive forcing functions can reduce over-reliance on AI in AI-assisted decision-making. Proceedings of the ACM on Human-Computer Interaction, 5(CSCW1), 1–21. https://doi.org/10.1145/3449287

Clark, A. (2025). Extending minds with generative AI. Nature Communications, 16, 4627. https://doi.org/10.1038/s41467-025-59906-9

Cukurova, M. (2026). Agency as a system property in human–AI interaction in education. British Journal of Educational Technology, 57, 1065–1070. https://doi.org/10.1111/bjet.70060

Deslauriers, L., McCarty, L. S., Miller, K., Callaghan, K., y Kestin, G. (2019). Measuring actual learning versus feeling of learning in response to being actively engaged in the classroom. Proceedings of the National Academy of Sciences, 116(39), 19251–19257. https://doi.org/10.1073/pnas.1821936116

Doshi, A. R., y Hauser, O. P. (2024). Generative AI enhances individual creativity but reduces the collective diversity of novel content. Science Advances, 10(28), eadn5290. https://doi.org/10.1126/sciadv.adn5290

Fan, Y., Tang, L., Le, H., Shen, K., Tan, S., Zhao, Y., y Gašević, D. (2025). Beware of metacognitive laziness: Effects of generative artificial intelligence on learning motivation, processes, and performance. British Journal of Educational Technology, 56(2), 489–530. https://doi.org/10.1111/bjet.13544

Farrell, H., Gopnik, A., Shalizi, C., y Evans, J. (2025). Large AI models are cultural and social technologies. Science, 387, 1153–1156. https://doi.org/10.1126/science.adt9819

Järvelä, S., Nguyen, A., y Hadwin, A. (2023). Human and artificial intelligence collaboration for socially shared regulation in learning. British Journal of Educational Technology, 54(5), 1057–1076. https://doi.org/10.1111/bjet.13325

Kestin, G., Miller, K., Klales, A., Milbourne, T., y Ponti, G. (2025). AI tutoring outperforms in-class active learning. Scientific Reports, 15, 17458. https://doi.org/10.1038/s41598-025-97652-6

Merton, R. K. (1968). Social theory and social structure (ed. ampliada). Free Press.

Messeri, L., y Crockett, M. J. (2024). Artificial intelligence and illusions of understanding in scientific research. Nature, 627(8002), 49–58. https://doi.org/10.1038/s41586-024-07146-0

Molenaar, I. (2022). Towards hybrid human-AI learning technologies. European Journal of Education, 57(4), 632–645. https://doi.org/10.1111/ejed.12527

Risko, E. F., y Gilbert, S. J. (2016). Cognitive offloading. Trends in Cognitive Sciences, 20(9), 676–688. https://doi.org/10.1016/j.tics.2016.07.002

Stadler, M., Bannert, M., y Sailer, M. (2024). Cognitive ease at a cost: LLMs reduce mental effort but compromise depth in student scientific inquiry. Computers in Human Behavior, 160, 108386. https://doi.org/10.1016/j.chb.2024.108386

Weidlich, J., Gašević, D., Drachsler, H., y Kirschner, P. (2025). ChatGPT in education: An effect in search of a cause. Journal of Computer Assisted Learning, 41, e70105. https://doi.org/10.1111/jcal.70105

Yan, L., y Gašević, D. (2026). Agentivism: A learning theory for the age of artificial intelligence. Computers and Education: Artificial Intelligence, 11, 100684. https://doi.org/10.1016/j.caeai.2026.100684

Yan, L., Greiff, S., Lodge, J. M., y Gašević, D. (2025). Distinguishing performance gains from learning when using generative AI. Nature Reviews Psychology, 4(7), 435–436. https://doi.org/10.1038/s44159-025-00467-5

Nota de alcance. Esta versión sustituye al análisis anterior, que se apoyaba en la prepublicación de arXiv. El artículo se recibió el 7 de julio de 2026, se revisó el 19 de septiembre, se aceptó ese mismo día y apareció en línea el 22 de septiembre de 2026, en acceso abierto con licencia CC BY-NC-ND. Los contenidos aquí expuestos proceden del texto publicado.
Cita sugerida: Santamaría, F. (2026). Agentivism: una teoría del aprendizaje para la era de la IA (versión revisada). IAforTeachers.